viernes, mayo 18, 2012

Para justicia, la de los humanos

    El sr. X recibe en su domicilio una notificación: debe presentarse ante los tribunales de la ciudad C el día D a la hora H. El sr. X ya tiene compromisos para ese día a esa hora, pero decide reprogramarlos a fin de poder cumplir con su citación. Tan ciudadano él. A la hora señalada, el sr. X hace su aparición en la oficina O de los tribunales. Lo recibe la srta. Y, secretaria del juez. “El juez quiere informarle que ordenó el secuestro de su licencia de conducir. Debe concurrir a esta oficina en cualquier momento durante los próximos cinco días hábiles para hacer entrega de la misma.” El sr. X no se sorprende, hace apenas siete meses el juez dictó su prohibición de conducir a causa de un accidente en el que se vio involucrado. Ignorante de los procedimientos judiciales, le pregunta a la srta. Y si no existe la posibilidad de que alguien pase a buscar la licencia por su domicilio. “De ningún modo”, responde indignada la srta. Y. “Imagínese si el juez va a librar una orden de hallanamiento policial solo para pasar a buscar su licencia. No sería sensato.” La lógica de la secretaria del juez conforma al sr. X. Ninguna persona con una mínima capacidad de razonamiento podría contradecirla. Lo más sensato, se convence, es haber sido convocado a esa oficina para recibir la información de que debe presentarse otro día a entregar su licencia. “Firme aquí.”, la secretaria da por terminado el asunto y le extiende un documento.
    Mientras baja las escaleras de los tribunales, el sr. X piensa que, gracias a Dios, todavía quedan personas juiciosas en este mundo.

No hay comentarios: